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Casas de ultra lujo ¿a quién enseñamos las mejores casas?


por Redacción | 17 mayo, 2017

No podemos abrir las puertas de una casa de ultra lujo a cualquier interesado. Nuestro Director, Gonzalo López van Dam, nos comenta cómo se realizan las visitas a casas de ultra lujo. Propiedades esclusivas cuyo precio es de varios millones de euros y no están al alcance de cualquier persona o comprador. En Promora estamos especializados en este tipo de viviendas y tenemos experiencia en la venta de casas a grandes fortunas, deportistas y personajes famosos.

La comercialización de una vivienda de ultra lujo requiere un tratamiento específico: Es necesaria la mayor cautela en la selección de los interesados, para no abrir las puertas de la casa a cualquiera que se manifieste interés en la compra.

Existen multitud de curiosos y falsos compradores con todo tipo de motivaciones, muy diferentes de la compra de una casa en el rango más alto del mercado.

Cuando negociamos las condiciones para la venta de una “súper casa” con los propietarios, estos suelen centrarse en la valoración, los honorarios de la agencia, la estrategia de marketing o la coordinación de las visitas, pero son muy pocos los que indagan en el protocolo de seguridad de las visitas. Estas casas pueden albergar obras de arte de gran valor, vehículos de alta gama o muebles históricos de alto precio.

Sólo la identidad del propietario de cualquiera de estas viviendas, ya es una información altamente confidencial y sensible.

En Promora ofrecemos un tratamiento de seguridad a medida, establecido en un protocolo con 10 puntos que todo profesional debería seguir al vender una vivienda verdaderamente exclusiva: el primero es seleccionar los inmuebles a blindar. El director de la agencia detecta las casas a las que aplicar el protocolo de seguridad, un contenido de gran valor económico es uno de los activadores más frecuente.

Hay que evitar mostrar fotografías con los elementos más valiosos de la casa

El segundo punto es evitar mostrar en internet fotografías de los elementos más valiosos o, si se opta por publicarlas, pixelar dónde requiera hacerlo.

Para preservar la intimidad del propietario y la privacidad del inmueble, la tercera y cuarta indicación pasa por jamás dar la dirección antes de una visita y ser muy discretos con las fotos de la arquitectura o del jardín para no delatar la ubicación exacta de la casa.

En quinto lugar tener en cuenta que nunca deben enviarse los planos de la casa.

La sexta recomendación es no especificar las medidas de seguridad sin conocer al cliente, si preguntan, hay que limitarse a indicar que la vivienda es extremadamente segura, incluso aunque no sea así, ya que la seguridad siempre es susceptible de ser implementada en este tipo de propiedades.

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Cuidado con las identidades falsas

La séptima regla es una de las primordiales: no hay que precipitarse y aceptar una visita sin conocer previamente quién es el interlocutor. Está claro que internet es un gran avance, pero también permite que alguien pueda adoptar una identidad falsa y acceder a información muy sensible, los propietarios de estos inmuebles necesitan saber el perfil completo (personal y profesional) de la persona que visita su casa, no sólo por seguridad, sino también por privacidad y confidencialidad.

La octava regla puede surgir en la posible confrontación de confidencialidades, ya que el comprador quizá desee mantenerse en el anonimato si es conocido, por lo anterior, y aunque sea instantes antes de la visita, la agencia tiene que comprobar a quién va a mostrar la casa. Los interesados deben comprender que los propietarios les abren las puertas de su domicilio y de su intimidad.

Las dos últimas medidas a tomar van en esta dirección: no hay que enseñar la vivienda a nadie que diga actuar en nombre de otra persona relevante -deberá acudir el interesado- y hay que crear y guardar un registro (con fecha, nombre completo y DNI) de los interesados que visitan cada inmueble.

 

GonzaloGonzalo L. van Dam – socio propietario de Promora – en la oficina que el grupo tiene en Madrid

 

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