Casa de tus sueños

Construir la casa de tus sueños: si, pero sin perder de vista el mercado


por Redacción | 12 junio, 2018

El Sr. Álvarez de Aranda vive en una casa grande y en una de las mejores urbanizaciones en las afueras de Madrid. Tiene 1.000 m² construidos sobre una parcela de 5.000 m². Su vecino, el Sr. Helkberg, de origen sueco, vive en la casa de al lado: mismo tamaño de casa y de jardín, mismo número de dormitorios, grandes salones y una bonita piscina en un jardín consolidado.

Compraron la parcela al mismo tiempo y la construyeron a medida con pocos meses de diferencia. Ambos han sido muy felices en sus respectivas casas durante los últimos 10 años,… pero los hijos de ambos se han marchado ya, y con ellos el sentido que un día tuvieron estas casas tan grandes. Ambos matrimonios se sienten atados a una gran propiedad cuyo uso y disfrute ha menguado mientras que ha crecido el mantenimiento y el coste de los suministros y las reparaciones.

La decisión está tomada: quieren vender sus casas para poder irse al centro de la ciudad, más cerca de todo, y con menos complicaciones. Su buena relación ha hecho que afronten juntos la venta y se ha puesto de acuerdo en el precio de salida para competir en igualdad de condiciones…pero idénticas características no significa que sean casas iguales.

Las casas podrían actualizarse para venderse mejor en plazo y en precio, pero aunque pudiera recuperarse la inversión en la actualización, no sienten ganas ni energía para acometer una obra en una casa que quieren dejar, les falta la ilusión de reformar la casa que vas a habitar, pues en este caso es justo al contrario: es la casa que quieren vender.

Cuando el Sr. Álvarez de Aranda hizo su casa, se dejó guiar por sus gustos y costumbres más personales: no podía renunciar a aquellas altísimas columnas que flanqueaban la entrada y que, como buen arquitecto, admiraba, y no pudo negarse a los caprichos de su mujer que decidió poner un tipo de mármol diferente en cada baño (con más entusiasmo que acierto)…su dormitorio principal competía en dimensiones con el tamaño del salón a cambio de sacrificar las dimensiones de los dormitorios de sus hijos que además compartirían el mismo baño….tenían las ideas muy claras y no quisieron consultar con amigos ni especialistas.

El Sr. Helkberg también cumplió su sueño mientras se hacía la casa, pero siempre tuvo claro que algún día tendría que vender, por lo que se fijó en elementos objetivos que son vitales en una buena casa: “estiró” al máximo la altura de los techos, todos los dormitorios tienen un buen tamaño y su baño, la cocina es grande y cabe en ella una buena mesa para poder comer en ella, la casa evita pasillos y zonas oscuras: es una casa cómoda, sencilla y elegante, aunque los materiales han pasado de moda, su arquitectura y distribución son muy buenas.

El Sr. Helkberg tardó seis meses en vender su casa y ahora está en Altea disfrutando de su jubilación mientras que el matrimonio Álvarez de Aranda -después de 18 meses- sigue intentando conseguir un comprador.

MORALEJA: Cuando se construye una casa hay que pensar que algún día tendremos que venderla, por lo que nuestras preferencias deben ceder a las proporciones habituales, lo que demanda el mercado y el sentido común.

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